Cambiar como líder y perder al equipo
Arrate Iraolagoitia
Se suele decir que cuando hacemos un cambio importante en nuestras vidas (cambio de lugar de residencia, de trabajo, incorporar un nuevo hábito o cambiar un comportamiento etc), el apoyo del entorno cercano es uno de los elementos clave para llevarlo a cabo.
Lo mismo sucede en los equipos y organizaciones.
Precisamente, la semana pasada me contaban dos coachees su sorpresa por la dificultad, y a veces resistencia, que se están encontrando en sus equipos ante las nuevas prácticas que están poniendo en marcha– “Bastante difícil está siendo ya para mí cambiar, como para que personas de mi equipo me lo echen en cara”– decía uno de ellos.
Aunque, a priori, podamos pensar que el cambio de nuestros comportamientos depende exclusivamente del trabajo personal que hagamos, las personas formamos parte de contextos más amplios (pareja, familia, comunidad, equipos, organizaciones) en los que ya hay ciertas dinámicas, reglas instauradas. Esto hace que, en ocasiones, el “nuevo juego” que proponemos es rechazado o se encuentra con resistencias por parte de nuestro entorno (el sistema del que participamos).
Los miembros del equipo pueden sentir, ya sea consciente o inconscientemente, que algunos de sus intereses o necesidades pueden verse en peligro ante nuestros nuevos comportamientos, respecto a las anteriores dinámicas (aunque éstas no fueran del todo funcionales, al menos eran conocidas y satisfacían ciertas necesidades).
Por eso, nos parece que para abordar mejor los procesos de cambio, aunque sea en coaching individual, es necesario incorporar en la ecuación el sistema en el que se desarrolla. O sea, la mirada sistémica va a ser clave para entender ciertas reacciones, resistencias y/o apoyos en los equipos.
Los dos coachees que mencionaba al comienzo de este post son responsables de equipos, y como líderes, será importante que cultiven poco a poco espacios de confianza donde puedan conversar en equipo para explicitar lo implícito (dinámicas invisibles). Es decir, poder hablar abiertamente de nuestras necesidades y expectativas personales respecto al equipo/proyecto; de los diferentes roles que jugamos y cómo de cómodos/as estamos con ellos; de los valores que queremos ver en acción en el equipo; acordar entre todos/as una alianza, prinicipios o reglas de juego en cuanto a maneras de comportarnos y comunicarnos en equipo; explicitar las lineas rojas etc.
Para ello, las personas que trabajamos con equipos o en equipos, necesitamos entrenarnos en competencias conversaconales, en comunicación asertiva, en integrar las diferencias de unos y otras etc.
“Conversaciones que transforman equipos- Ideas y herramientas para mejorar tu equipo” de Enrique Sacanell nos parece una buena lectura para empezar. Ahora que llegan las vacaciones de Pascua y tendremos más tiempo, os la recomendamos.
Feliz semana

