¿Con suavizante?
Judith Castillo
A veces un/una líder tiene que transmitir a su equipo una información que viene “de arriba”: un plazo que se alarga, una decisión que no termina de llegar y que el equipo necesita para avanzar, una solicitud o una invitación a participar en algo que no genera demasiado entusiasmo, etc. Mensajes que pueden generar cierta tensión o rechazo.
Cuando el/la líder lo comunica a su equipo, puede que introduzca el mensaje así: «Ya sé que esto puede sonar raro…», «Bueno, ya sabéis cómo funcionan estas cosas…». O quizás faltan algunos detalles de la información. No porque no los tenga. Tampoco porque no sepa comunicar.
Esto me recuerda una situación de hace muchos años. Mi socia Arrate y yo nos conocimos en un proyecto en una multinacional de logística en Madrid. El cliente había enviado a dos consultores internos holandeses para que pusieran en marcha algunos temas adicionales a los que llevábamos desde la consultora externa.
Los holandeses no hablaban español, sólo inglés y los responsables de la planta no hablaban inglés. Así que en las reuniones de trabajo nos tocaba a nosotras traducir entre ambos “lados”. Ocurría a menudo que las conversaciones se tensaban y cada parte aprovechaba que la otra no entendía el idioma para añadir algún comentario despectivo al mensaje. Nosotras suavizábamos la traducción porque considerábamos que trasladar literalmente ciertos comentarios iba a perjudicar el proyecto – y de alguna manera también a nosotras que pronunciábamos las palabras …el conocido destino del mensajero.
Hasta que un día les pedimos que miraran a los ojos de la persona destinataria mientras traducíamos palabra por palabra. Y se calmaron.
Es una anécdota y es cierto que nuestro rol en aquella situación no es comparable con el rol de líder de equipo, pero nosotras también echábamos suavizante a los mensajes y lo hacíamos con buena intención.
El rol de líder de equipo está en la frontera de diferentes niveles, entre los que le toca conectar y transmitir. Y a veces puede arropar o ablandar el mensaje para que la reunión no acabe en debates, críticas o quejas. Quizás quiere preservar la imagen de la dirección. Quizás lo hace porque le resulta incómodo sostener la tensión.
Pero si el mensaje pierde claridad y empiezan las interpretaciones y preguntas a la larga pasa lo que se quería evitar: críticas y más distancia.
Evitar la incomodidad del mensaje claro (porque se quiere cuidar al equipo, a la dirección o a uno/a mismo/a) generalmente sólo desplaza la tensión. A menudo reaparece más tarde, en forma de confusión o desgaste.
El rol de líder de equipo requiere estar cómodo en un lugar incómodo. El trabajo no es tanto quitar esa tensión, pero hacerse a la idea de convivir con ella. Y cuando observo a los equipos puedo entender que eso no es fácil todos los días.
¿Te has encontrado alguna vez en esta situación? ¿Cómo lo has gestionado?
¡Feliz día!

