¿Qué nos retiene cuando queremos cambiar?
Judith Castillo
Hay situaciones que parecen difíciles de entender. Personas que llevan tiempo quejándose de su trabajo, equipos que critican en bucle su forma de funcionar o responsables que dicen que las cosas no pueden seguir así. Y, sin embargo, nada cambia. Siguen ahí, haciendo más o menos lo mismo… quejándose y quizás sufriendo. Y no sólo ocurre en lo laboral, puede ser cualquier ámbito de la vida.
Observándolo desde fuera, nos puede parecer una contradicción. Incluso nos cansamos escuchando lo mismo sin ver movimiento, porque parece tan obvio: “Si la situación tanto te molesta (o si lo otro tanto te gusta), ¿por qué no das el paso para cambiar?”
En una formación de Emana sobre liderazgo desde una perspectiva sistémica en la que participé como traductora estos días, ese “paso” lo hicieron visible Jan Jacob Stam y Dees van de Hoef: la gran zancada… con un pie en lo que podría ser y el otro aparentemente cementado en lo actual, en la situación presente.
Una manera de explorar este tipo de situaciones, nos la ofrece el concepto de “beneficio oculto”. Es una idea utilizada en distintas escuelas de enfoque sistémico. Insa Sparrer y Matthias Varga von Kibéd, por ejemplo, hablan de “ganancia oculta” o “beneficio de hoy” en su enfoque sistémico estructural.
La idea es: una situación que aparentemente queremos cambiar puede también tener una función útil, puede haber algo que inconscientemente no queremos perder, arriesgar o “traicionar”.
No dar el paso quizás nos aporta seguridad, muestra nuestra lealtad a ciertas personas o a sus valores, asegura nuestra pertenencia a un grupo, nos ahorra afrontar algo difícil o nos evita un conflicto. Quizás nos retiene la autonomía que tenemos, la posibilidad de hacer las cosas a nuestra manera o el hecho de no tener que asumir determinadas responsabilidades.
Esto no significa que los inconvenientes de la situación actual no sean reales o que lo otro no nos parezca atractivo. Pero nos mantenemos en el limbo.
Quizás nos limitamos a quejarnos de estar aquí sin llegar allí, echando balones fuera. Cuando nos damos cuenta de que el cambio depende de nosotros, puede también aparecer la autocrítica. Entonces no solo tenemos que seguir aquí, aguantando, sino que además podemos sentirnos miserables por no ser capaces de dar el paso. ¡Cobarde!
Una pregunta sistémica puede ayudarnos a salir de ese autosabotaje: ¿Qué gano al no dar el paso?
Nos invita a mirar la situación actual desde otra perspectiva: reconocer que no dar el paso conlleva también algo positivo o al menos una intención positiva. Puede también cambiar cómo nos vemos… quizás no somos tan cobardes, sino que estamos sopesando más cosas de las que creíamos.
A veces, la hierba más verde del prado de al lado no compensa lo que tendríamos que sacrificar.
Por otra parte, entender lo que nos bloquea, abre la posibilidad de manejarlo, de tener conversaciones con otras personas o con nosotras mismas, y ver qué es lo que nos importa realmente. Entonces podemos barajar nuevamente si damos el paso o si nos quedamos donde estamos.
Recuerdo una entrevista de hace muchos años cuando Volkswagen estaba en lo más alto. Gracias al convenio colectivo propio de Volkswagen (Haustarifvertrag) en Wolfsburg, Alemania, históricamente fortísimo, incluso los profesionales principiantes o los operarios de la línea de producción podían obtener un sueldo que superaba con creces a los ingresos habituales de otros sectores de la zona y también a los salarios finales de la generación de sus padres.
En la entrevista, una joven profesional que trabajaba en la firma, comentó que le habían ofrecido una promoción en su trabajo. En lugar de alegrarse sin más, le incomodó pensar que iba a ganar más que su padre al final de su carrera profesional, después de toda una vida trabajando duro. No me acuerdo si dio el paso o no.
Explorarlo conscientemente puede aportar comprensión y alivio, en lugar de verlo como una resistencia irracional al cambio o una debilidad de carácter. Incluso si elegimos no dar el paso, puede que vivimos mejor nuestra situación.
¡Feliz semana!

